Sincretismo Cultural

Arte Barroco.

Historia del Cristo de Mayo

Primer plano del Cristo de Mayo o señor de los temblores protector de Santiago - Foto de AHM

Cristo de la Agonía era el nombre de la talla de madera que se erguía desde 1613 en el Templo de San Agustín de Santiago.

El día del fatídico terremoto, solo resistió una pared del templo, precisamente la que protegería al Cristo.

Cuentan cronistas de la época, que el obispo de Santiago halló al Cristo intacto, solo con un detalle insólito: la corona de espinas descendió de la frente al cuello de la figura.

En el preciso momento en que el obispo trataría de devolver la corona a su lugar, ocurriría una fuerte réplica del terremoto.

Desde aquí historia y leyenda se entretejen: se dice que cada vez que se ha tratado de arreglar la corona tiembla.

Procesión del Cristo de Mayo

Imaginen a los pocos sobrevivientes desolados, hambrientos y sin refugio. Sintiendo que habían sido abandonados por la mano de Dios.

Quizás para darle esperanzas a su feligresía fue que el buen obispo decide sacar en procesión hasta la Plaza de Armas al milagroso Cristo.

Milagroso por sobrevivir a la catástrofe y por el extraño fenómeno de la corona (notarán que la cabeza de la estatua es notablemente más grande la circunferencia de las espinas).

Ahora entenderán porqué es una tremenda experiencia acompañar el recorrido de este Señor de los Temblores por las calles del Centro de Santiago, tradición con casi 4 siglos a cuestas.

Llámese leyenda o casualidad, es un hecho que los 13 de mayo que el Cristo no ha salido en procesión han ocurrido terremotos (los años 1959, 1984 y 2009)

Basílica de la Merced:

Es una de las iglesias más hermosas de la capital. En su interior se encuentra la segunda imagen católica más antigua del país, la Virgen de la Merced, traída a Chile por el Padre Antonio Correa en 1548.

La Orden de La Merced fue la primera congregación católica que llegó a territorio nacional, junto a Pedro de Valdivia. El mismo gobernador le encargó a los Mercedarios el cuidado de la Virgen del Socorro, la primera imagen católica que llegó al país.

Motivados por la evangelización en el sur de Chile, dejaron la capital. Sus terrenos originales al sur de la Cañada, actual Avenida Libertador Bernardo O’Higgins, fueron ocupados por la orden de los Franciscanos, quienes aún siguen en el mismo lugar.

Una vez de regreso en Santiago, los mercedarios recibieron los terrenos para la construcción de un nuevo templo, pero la Virgen del Socorro quedó definitivamente al cuidado de los Franciscanos.

La Basílica de La Merced fue declarada Monumento Nacional en 1977. 

La primera orden religiosa que llegó a Chile y a Santiago del Nuevo Extremo, junto a los conquistadores, fueron los Mercedarios, quienes pidieron un espacio propio para establecerse.

Pedro de Valdivia, simpatizante de esta orden religiosa, les cedió la Ermita del Socorro, fundada en la ribera sur de la Cañada, actual Avenida Libertador Bernardo O’Higgins. Posteriormente, la congregación partió  al sur de Chile con el propósito de iniciar la evangelización de esa zona. De regreso a Santiago se dieron cuenta que esta propiedad había sido ocupada por los Franciscanos.

Para dar término a las disputas que se produjeron, el Cabildo les entregó la Ermita de Santa Lucía, fundada por el anciano tesorero Juan Fernández de Alderete, devoto de la Santa Siracusana.

Así, entre 1549 y 1561, se iniciaron las tareas para reunir fondos y levantar un templo. Gracias a la ayuda de vecinos y la valiosa colaboración de Rodrigo de Quiroga, millonario santiaguino quien les donó quince mil pesos en oro, los Mercedarios terminaron la obra. Según los contemporáneos, ésta era la iglesia más hermosa arquitectónicamente de esos años, con sus muros de adobe unidos por arcos de ladrillo.

En su arquitectura predomina el estilo neoclásico. En su Altar Mayor se ubicó la primera imagen de la Virgen de la Merced, traída a Chile por el Padre Antonio Correa en 1548.

La actual iglesia corresponde  al tercer templo edificado en el lugar y su construcción se inició en 1735. Medio siglo más tarde, el arquitecto italiano Joaquín Toesca la terminó. A él se le atribuye el diseño del Altar Mayor, en cuyo centro fue ubicada la Virgen de la Merced.

En el interior de la iglesia se conservan varias obras de arte, entre ellas el Cristo de la Agonía o Santo Cristo de Burgo, de madera policromada realizada por el escultor español Martínez Montañés.

Al lado se encuentra el púlpito dorado y policromo realizado en el siglo XVIII con un estilo barroco alemán. En el centro del Altar Mayor está la imagen de la Virgen de Las Mercedes, traída en 1548 del Cuzco siendo una de las primeras imágenes que llegó a Chile.

En la torre izquierda se encuentra una enorme campana grabada con un carillón alemán, el primero de Santiago, inaugurado en 1928. La iglesia posee además, el órgano más grande de Chile.

En el segundo piso del convento está el pequeño Museo de La Merced y en el patio se conserva un tranquilo jardín que forma el claustro.

Catedral Metropolitana

Iglesia de San Francisco

Ordenes Religiosas:

La orden de los dominicos

Si bien los dominicos fueron la segunda orden mendicante en pasar al Nuevo Mundo, su influencia fue relativamente mayor que su número: el 30% de los obispos nombrados en América hasta la segunda década del siglo XVI habían sido dominicos. En 1509, quince años después que los franciscanos, llegaron a La Española los primeros 15 dominicos encabezados por fray Pedro de Córdoba. Todos los integrantes de la orden en América debían respetar la observancia más estricta, de acuerdo a la reforma impuesta a los conventos dominicos en la Península, sin embargo, el rigor ético de los dominicos chocó con las laxas costumbres de los colonos. En el incidente protagonizado por fray Antonio de Montesinos y su sermón de Adviento en Santo Domingo en 1511 se vio la resistencia de los encomenderos a las denuncias de los frailes especialmente sensibles en algunas materias como las relacionadas con la cohabitación con las indígenas. Al igual que los franciscanos, los dominicos seguían la estela de los conquistadores, aunque su primer desembarco en México no fue acompañado por el éxito. En 1530 crearon la primera provincia americana autónoma, con sede en Santo Domingo, y dos años mas tarde la Nueva España se convirtió en una provincia separada. Los dominicos participaron de forma casi exclusiva en la conquista de Nueva Granada y tuvieron una gran labor misionera en Perú y Quito.

La orden de los jerónimos

La llegada de los jerónimos se debió a la voluntad del cardenal Cisneros de plantear una solución de compromiso en la pugna entre dominicos y franciscanos por las encomiendas en La Española. En 1514, Cisneros había impulsado un plan muy ambicioso basado en las ideas de Las Casas para eliminar las encomiendas en la isla que llevaba a los indígenas a concentrarse en sus pueblos. Los jerónimos debían desarrollar la idea, a tal punto que entre 1516 y 1519 tres priores de la orden ocuparon la gobernación de La Española y si bien no llevaron a la práctica las propuestas mas ambiciosas de Las Casas sí impulsaron reformas importantes para debilitar el poder de los encomenderos. Con Carlos I en el trono, los encomenderos recuperaron terreno y el gobierno de los frailes llego a su fin, tras lo cual regresaron a España. Aunque su labor pastoral no es comparable a otras órdenes , durante los siglos XVI y XVII fueron nombrados obispos en Indias 17 frailes jerónimos.

La orden de los agustinos

Los agustinos otra orden mendicante, llegaron a América tras los franciscanas y los dominicos. Su labor estuvo marcada por la construcción de templos esplendorosos que expresaron el mestizaje entre la cultura europea y la indígena. En 1533 llego a México un grupo de siete monjes agustinos que desarrolló su labor misional en las zonas no ocupadas por otras órdenes. A partir de esa fecha los agustinos desarrollaron una importante labor misionera en el Nuevo Mundo y en Filipinas. El virrey Mendoza los llevó de Nueva España y al Perú y fue entonces cuando la orden alcanzó su máximo esplendor. También encontramos algunos conventos de agustinos, como los de Chuquisaca y Santiago de Chile.

La orden de los jesuítas

La fecha de la fundación de los jesuítas y el hecho de que en España sólo las órdenes mendicantes hubiesen sido autorizadas a pasar a Indias explica su tardía presencia en América. De hecho, los jesuítas llegaron a Brasil 20 años antes que a la América española, cuando la Corona portuguesa les encomendó la evangelización de sus colonias americanas. Durante un tiempo, tanto el Vaticano como la Corona española se negaron a que los jesuítas fuesen a las colonias españolas. Un pedido en este sentido de 1538 fue denegado por el Papa y el Consejo de Indias rechazó en 1555 y 1558 la solicitud de dos virreyes del Perú de incluir jesuitas en sus séquitos. En 1565, bajo el reinado de Felipe II, comenzó a cambiar la actitud de la monarquía española hacia la orden y en 1566, el Consejo de Indias los incluyó en la nómina de las órdenes autorizadas a desempeñar su labor pastoral en Indias,aunque limitada a América del Sur. Desde Lima, los jesuitas se expandieron y también por Chile, Tucumán y Paraguay. Fínalmente, en 1571 Felipe II accedió a que se asentaran en México adonde llegaron al año siguiente. Su preparación, especialmente en el estudio de las lenguas indígenas les facilitó el desarrollo de su labor misionera en todo el continente. Alcanzó su máximo esplendor en sus famosas reducciones, también conocidas como misiones. Sin embargo, su labor no se concentro en la evangelización de los indígenas, ya que la educación tanto de indios como de criollos fue un elemento importante de su cometido. De ahí que colegios y universidades estuvieran vinculadas a sus conventos en las principales ciudades. En el colegio jesuita de Lima, por ejemplo, funcionó la primera imprenta peruana.